Ser
padre es una experiencia cautivadora. No importa la forma en la que uno haya
adquirido la paternidad; ser papá siempre resulta emocionante. En mi caso; yo,
me casé, y luego de unos meses mi esposa quedó embarazada. Pero no todos
llegaron a ser padres mediante esta vía. Algunos se anticiparon al matrimonio,
otros por el calor hormonal de la adolescencia, algunos bajo la influencia del
alcohol o las drogas y por último aquellos que adoptan un bebé.
Pienso
que la ruta de llegada no es muy importante, porque una vez que el bebé nace,
lo más importante es él. A partir de ese momento la vida cambia; ya nada es
igual que antes. Casi todo gira en torno al nuevo integrante de la familia, por
lo menos hasta su primer año.
Para
mí, tener en mis brazos a mi hija recién nacida, pequeña, totalmente indefensa,
tierna y frágil, me llenó de ternura y por primera vez en mi vida sentí en mi
interior una mezcla de emociones que no había experimentado antes y que me
resulta difícil describir. Lo tomé en mis brazos, lo acerqué más hacia mi pecho
y mis ojos se pusieron vidriosos por las lágrimas que se me derramaron de
emoción.
Después
de ese día, hasta hoy, estoy aprendiendo a ser padre. Ser papá es como dirían
los grandes teóricos “es hacer trabajo de campo”, o como diría Joan Manuel
Serrat: “caminante se hace camino al andar” padre se hace padre al ser padre. Ser
padre es una experiencia cautivadora.
Hasta la próxima!!!

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