“cómo puedes amar a alguien que no ves, si no amas a alguien que ves” dice una frase muy usada por cristianos en la actualidad. Lo cierto es que es muy difícil amar a alguien que uno no conoce, que no lo ha visto y que nunca ha oído su voz.
Cuando
mi esposa quedó embarazada; ambos nos emocionamos al saber que íbamos a tener
un bebé. Los primeros meses mi esposa se tocaba y se acariciaba la pancita como
acariciando un bebé, a veces tomaba mi mano y lo colocaba en su barriga y me
decía: “nuestro bebé; el fruto de nuestro amor” aun, externamente no se sentían
los movimientos del bebé, pero sabíamos que estaba ahí en el vientre, aunque mi
esposa, sí, lo sentía porque los síntomas del embarazo eran evidentes.
Cuando
el embarazo iba por los 5 a 6 meses, mi esposa empezó a hablarle más seguido al
bebé que estaba en su interior, además para esta etapa ya sabíamos que era una
niña. – “Hablale a tu hija” – me decía, y yo solo alcanzaba a decirle “hola hijita
soy tu papá” y no tenía más palabras para decirle cosas bonitas o pequeñas
conversaciones al igual que mi esposa hablaba con nuestra hija en su vientre.
Ella se molestaba conmigo por mi inhibida expresión, hasta llegar al punto de
que algunas veces me decía que yo no la quería a mi hija. Pero yo sí esta
emocionado con mi hija, sí la quería, la amaba, solo que no tenía palabras para
hablarle tal vez porque no la conocía, no la había visto jamás físicamente
salvo en las ecografías borrosas que teníamos de ellas aunque la mayoría de las
ecografías lo hicimos en máquinas de última generación. Y es aquí donde surge
el dicho con el que comencé este artículo.
Esto mismo me pasó en mis primeros meses de cristiano; no me
acostumbraba hablarle a un Dios que nunca lo había visto, como podía decir que
amaba a Dios si nunca lo toque ni le abracé, nunca antes tuve una cercanía con
Él, después entendí que todo era por fe.
Ya
cuando nació mi hija, lo tomé en mis brazos la besé, me encariñe, le cantaba
arrullos para que se duerma, le inventé canciones basados en su nombre, fue mi
modelo para las fotografías, le hice videos y muchas otras formas de expresión
de cariño y amor.
Aprendí
a quererla mientras estaba en el vientre de su madre, mientras aun no la veía,
pero sabía que estaba ahí. Tal vez no fui tan expresivo como su madre, pero
cuando nació mi hija; la amé mucho más aún.
Hasta la próxima!!!

